“Sentado en la montaña, junto al acantilado, cerca de su casa, con un papel en la mano, temblaba. Una vez más, había ocurrido.
Jamás había recibido un “te quiero”, ni siquiera, un “te adoro”, “te necesito”, nadie, nunca le había alabado sus virtudes, pero si sus errores: “esto no se hace así”, “que manos trapo eres”, “no vales para nada”, “que feo”, “eres un verdadero inepto”. Su vida se había resumido a cumplir las expectativas de los demás, hasta que un día se cansó. Ahora viviría para el.
Ya, no necesitaría que nadie le dijera sus virtudes, porque para eso estaba el, no necesitaría un “te quiero”,
porque se miraría al espejo, y se lo diría el una y otra vez…no
necesitaría a nadie, porque se fue a vivir a una pequeña isla, junto al
mediterráneo, a cuidar una reserva natural, donde nadie lo pudiera
encontrar…¿huída? podía ser..pero huída hacia su propio corazón.
Un
día, paseando por la playa, encontró una zona llena de vegetación
exultante, un pequeño vergel de ensueño. Se sentó..,miro hacia el mar.
Atardecía. Cogió su pequeño cuaderno de hojas blancas, y se puso a
pensar..Le encantaba escribir. En la primera hoja escribió: “Hola”. Y no le salió nada mas…arrancó la pagina y la tiró al vergel. Se levantó y se marchó.
Al
día siguiente, volvió a pasar por el mismo lugar, la misma
hora….observó su papel , y lo cogió. No podía creerse lo que estaba
viendo. al lado de su palabra “hola”, había escrito: “eres tan importante que nadie ni nada podrán con tus emociones”.Miro hacia los lados, no vió a nadie. Con el papel en las manos, escribió :”¿ quien eres?’” y lo volvió a colocar en el mismo lugar donde lo dejó.
Al día siguiente, a la misma hora, en el mismo lugar, y en el mismo papel, apareció escrito:
“Eres dueño de tus propias emociones, te quiero, no hay nadie como tú.”
Y así cada día, entre las frases que se encontró:
“Solo se puede amar a quien te roza los labios sin pedir que lo mires a los ojos, bésame hasta morder mis sueños”
“Eres tan bello, que mis silencios rompen su ritmo cuando pienso en ti”.
“ Rodea con tus manos mi cintura, quiero morir en tus palabras.”
Después de varios meses, anoche no hubo mensaje…lloró, lloró amargamente y rompió, el papel. Cogió uno nuevo, y escribió:“¿porque me haces esto?.”
Lo enterró en el vergel y al día siguiente fue a por el. Subió hasta su
acantilado. Temblaba , no se atavía a abrir el papel, cayendo el sol
entre las olas, desplegó la hoja y leyó:
“
durante meses has escuchado lo que tu corazón sentía sobre ti, lo que
realmente necesitabas escuchar. Viniste a la isla huyendo de ti mismo, y
aquí, creíste encontrar lo que nunca tuviste. No, nunca hubo nada
escrito, es tu propia imaginación la que dicta tus palabras….por eso va
siendo hora que dejes la isla, seas adulto y aprendas a convivir con tus recuerdos, tus añoranzas, y tus miedos.,
La mejor palabra que te pueden decir es la que tienes reservada para ti mismo…
Después vendrán las de los demás.”
Jamás había recibido un “te quiero”, ni siquiera, un “te adoro”, “te necesito”, nadie, nunca le había alabado sus virtudes, pero si sus errores: “esto no se hace así”, “que manos trapo eres”, “no vales para nada”, “que feo”, “eres un verdadero inepto”. Su vida se había resumido a cumplir las expectativas de los demás, hasta que un día se cansó. Ahora viviría para el.
Ya, no necesitaría que nadie le dijera sus virtudes, porque para eso estaba el, no necesitaría un “te quiero”,
porque se miraría al espejo, y se lo diría el una y otra vez…no
necesitaría a nadie, porque se fue a vivir a una pequeña isla, junto al
mediterráneo, a cuidar una reserva natural, donde nadie lo pudiera
encontrar…¿huída? podía ser..pero huída hacia su propio corazón.
Un
día, paseando por la playa, encontró una zona llena de vegetación
exultante, un pequeño vergel de ensueño. Se sentó..,miro hacia el mar.
Atardecía. Cogió su pequeño cuaderno de hojas blancas, y se puso a
pensar..Le encantaba escribir. En la primera hoja escribió: “Hola”. Y no le salió nada mas…arrancó la pagina y la tiró al vergel. Se levantó y se marchó.
Al
día siguiente, volvió a pasar por el mismo lugar, la misma
hora….observó su papel , y lo cogió. No podía creerse lo que estaba
viendo. al lado de su palabra “hola”, había escrito: “eres tan importante que nadie ni nada podrán con tus emociones”.Miro hacia los lados, no vió a nadie. Con el papel en las manos, escribió :”¿ quien eres?’” y lo volvió a colocar en el mismo lugar donde lo dejó.
Al día siguiente, a la misma hora, en el mismo lugar, y en el mismo papel, apareció escrito:
“Eres dueño de tus propias emociones, te quiero, no hay nadie como tú.”
Y así cada día, entre las frases que se encontró:
“Solo se puede amar a quien te roza los labios sin pedir que lo mires a los ojos, bésame hasta morder mis sueños”
“Eres tan bello, que mis silencios rompen su ritmo cuando pienso en ti”.
“ Rodea con tus manos mi cintura, quiero morir en tus palabras.”
Después de varios meses, anoche no hubo mensaje…lloró, lloró amargamente y rompió, el papel. Cogió uno nuevo, y escribió:“¿porque me haces esto?.”
Lo enterró en el vergel y al día siguiente fue a por el. Subió hasta su
acantilado. Temblaba , no se atavía a abrir el papel, cayendo el sol
entre las olas, desplegó la hoja y leyó:
“
durante meses has escuchado lo que tu corazón sentía sobre ti, lo que
realmente necesitabas escuchar. Viniste a la isla huyendo de ti mismo, y
aquí, creíste encontrar lo que nunca tuviste. No, nunca hubo nada
escrito, es tu propia imaginación la que dicta tus palabras….por eso va
siendo hora que dejes la isla, seas adulto y aprendas a convivir con tus recuerdos, tus añoranzas, y tus miedos.,
La mejor palabra que te pueden decir es la que tienes reservada para ti mismo…
Después vendrán las de los demás.”


